lunes, 7 de enero de 2013

Nuestros antepasados andaban por las ramas

Después de todo, el hombre tal vez no evolucionó totalmente sin subir a los árboles. Si el resultado de la adopción del bipedismo de nuestros antepasados australopithecus fue un estilo de vida terrestre, hace varios millones de años, un nuevo estudio sugiere que este gran cambio mayor no fue necesariamente a expensas de perder las habilidades para trepar a los árboles. Claramente, Lucy , el representante emblemático de la especie afarensis Austrolopithecus (hace 3,5 millones de años), era igualmente capaz de recorrer la sabana africana de pie sobre dos patas que trepan a los árboles para buscar refugio o alimento.

A primera vista, todo parece una cuestión de pies. A diferencia de los pies de sus antepasados simios exclusivamente arborícolas (chimpancés, gorilas), los de Lucy, eran como los nuestros, arqueados, no prensiles y con tobillos rígidos. "Estas características han sido ampliamente interpretados por ser incompatible con un punto de vista funcional, con la vida en los árboles, y por tanto definitivas como marcadores de estilo de vida terrestre", dice el doctor Nathaniel Dominy, antropólogo de la Universidad de Dartmouth Hanover (EE.UU.).

La realidad es que probablemente el tema no sea tan claro. En un estudio publicado el martes en la revista PNAS, se demuestra, sin embargo, que algunos hombres modernos, con los pies adaptados al bipedismo como Lucy, son escaladores notables. Estos hombres, los twas en Uganda y los agtas en Filipinas, son cazadores-recolectores y pueden subir por lianas y árboles de pequeño diámetro en busca de frutas y miel con notable agilidad. Para ello aplican las plantas de los pies directamente en el tronco y suben avanzando alternativamente sus brazos y piernas, como los gorilas o chimpancés.

Por encima de todo, el equipo del profesor Dominy mostró que estos hombres son capaces de doblar el pie más de 45 ° con la tibia (frente a sólo el 15 a 20 ° para un hombre que vive en un país industrializado). Un ángulo de "flexión dorsal" extremadamente alto, comparable a la de los simios arborícolas, lo que les permite acercarse más al tronco y el acceso seguro a la copa del árbol.

El examen por ultrasonido de las fibras musculares del gastrocnemio (músculo de la pantorrilla grande) de los twas y agtas, realizado por los investigadores de la universidad de Dartmouth, mostró que estos músculos eran mucho más largos que los de bakigas y manobos dos poblaciones vecinas de agricultores con estilos de vida exclusivamente terrestre. Según los autores, estos resultados muestran que la adaptación del pie y el tobillo para bipedalismo es compatible con la capacidad de vivir en los árboles, gracias a un cambio en la arquitectura del músculo.

Para Yves Coppens, profesor del Colegio de Francia y uno de los descubridores de los restos de Lucy en el desierto de Afar (Etiopía) en 1974, "es probable que la recuperación de la vida arborícola en nuestra morfología no está completamente olvidada, es un estilo de vida que el linaje humano ha abandonado en gran parte en favor del bipedismo”. El caso no sería único. El orangután regresó a los árboles mientras que su antecesor, el ramapithecus, vivió en la tierra.

sábado, 5 de enero de 2013

Un estudio demuestra que los simios comparten la comida a cambio de compañía

Según los investigadores, sus resultados ponen de manifiesto la evolución de la generosidad de estos simios, los bonobos, los parientes más cercanos del ser humano.


Los bonobos comparten voluntariamente la comida e incluso renuncian a sus propios alimentos por un extraño, pero sólo si el receptor les ofrece a cambio interacción social, según un estudio publicado este miércoles por Jingzhi Tan y Brian Hare, de la Universidad de Duke (Estados Unidos), en la revista 'Plos One'.

En una serie de experimentos, los autores encontraron que el comportamiento de los bonobos fue al menos en parte impulsado por motivaciones altruistas, ya que los animales ayudaron a adquirir alimentos a extraños, incluso sin interacción social posible como resultado de ayudarlos. Sin embargo, su generosidad tenía sus límites: los animales no comparten la comida en su poder si no existe interacción social posible.

Aunque los sujetos de estudio fueron todos los bonobos que habían quedado huérfanos por el comercio de carne de animales silvestres en el Congo, no mostraron diferencias significativas psicológicas de bonobos que habían sido criados por sus madres. Según los investigadores, sus resultados ponen de manifiesto la evolución de la generosidad de estos simios, los parientes más cercanos del ser humano y sugieren que el comportamiento puede haber evolucionado para permitir la expansión de las distintas redes sociales.

"Parece una locura para nosotros, pero los bonobos prefieren compartir con desconocidos", dijo Brian Hare, profesor de Antropología Evolutiva en la Universidad de Duke. A su juicio, Están tratando de ampliar su red social y, al parecer, lo valoran más que mantener las amistades que ya tienen.

Para medir esta voluntad de compartir, realizaron una serie de experimentos con bonobos del santuario Lola ya Bonobo, en Kinshasa, República Democrática del Congo. "Ellos se preocupan por los demás, pero sólo en una especie de forma egoísta --dijo Hare--. Comparten cuando se trata de un tipo de 'low-cost/low-benefit situation', pero cuando se trata de una situación en la que no hay beneficio, no comparten, algo que es diferente de un ser humano, que tiene que preocuparse de dar a otros de forma anónima".

Fuente

La evolución podría estar amenazada

Ahí está el mito del inculto humano antiguo, creyente en cosmologías mitológicas y desconocedor de la rueda hace apenas unos pocos miles de años. Tan distintos a los humanos de hoy que han conquistado la Luna, las profundidades del océano, el genoma, las telecomunicaciones... Pero, ¿y si el punto máximo de la evolución de la inteligencia humana debió alcanzarse hace unos 3.000 años?

De acuerdo a Gerald Crabtree, experto en genética de la Universidad de Stanford (EE.UU.), durante el último siglo los humanos han podido evolucionar, lentamente eso sí, hacia una raza menos inteligente. Esto se debería probablemente a una serie de mutaciones que afectan a los -según estimaciones- 5.000 genes que controlan el intelecto humano y que ya se han implantado en el ADN del hombre.

¿Se detuvo el desarrollo?

Crabtree publicó sus hallazgos en un trabajo titulado ‘Frágil intelecto’, que fue publicado en dos partes, en la revista Trends in Genetics. En este afirma que si un ciudadano medio de la Atenas del año 1000 a.C. -cuna de la civilización europea- apareciera de pronto entre la humanidad, sería una de las mentes más brillantes e intelectuales de los que ahora viven. Tendría una buena memoria, manejaría un amplio abanico de ideas y poseería una visión clara sobre los asuntos realmente importantes.

Uno de los factores determinantes recae en el hecho de que al haber evolucionado en sociedad como especie, en lugar de evadir las deficiencias intelectuales, se ha permitido que estas se propaguen a través de la reproducción, es decir, hacia nuevas generaciones.

Los humanos ya no mueren (o lo hacen raramente) por ser incapaces de burlar el acecho de un depredador, mientras que hace miles de años era mucho más probable fallecer a causa de una ‘falta de juicio’.

El deterioro de la inteligencia

El especialista comenta que en la actualidad la inteligencia no es un factor fundamental a la hora de sobresalir o sobrevivir, como lo era en tiempos remotos. Con esto, no se refiere a que se debe volver al tiempo en que regía la idea de la supervivencia del más fuerte, pero es probable que debido al escaso estímulo intelectual los humanos se hayan hecho más tontos, pus durante los últimos tres milenios (unas 120 generaciones), podrían haberse dado mutaciones aleatorias de forma natural, casi en cada humano.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que este proceso no es algo que suceda de la noche a la mañana. Crabtree menciona que estos cambios se dan muy lentamente y que, por tanto, no se podrían ver sus efectos en 20 o 100 años. “De hecho, sucede tan despacio que no es algo por lo que debamos preocuparnos”.

La supervivencia de la lógica

La pregunta entonces es: si ahora los seres humanos son más tontos, ¿por qué las personas modernas se encuentran a años luz de sus antecesores en lo que respecta a calidad de vida?

Crabtree explica que la clave está en la educación y la enorme cantidad de conocimiento que los humanos han acumulado. Hay que considerar, también, que la sociedad moderna permite que las personas se centren en solo una materia, convirtiéndose así en un experto en ese campo. “Ya no necesitamos conocer cosas sobre un amplio abanico de conocimiento, ni desarrollar habilidades cognitivas especiales para prosperar”.

Crabtree confía además en que las ventajas de la sociedad moderna ayuden a solucionar los problemas que podrían surgir si el declive cognitivo es demasiado evidente.

Pero, no olvide que no es algo para alarmarse, pues aun existe mucho tiempo por delante para arreglar este asunto. Tome en cuenta que hace 300 años la gente no podía ni imaginar lo que ahora conoce la humanidad. Recuerde, por ejemplo, que Darwin publicó ‘El Origen de las Especies’ en 1859, y no fue hasta 2003 cuando se completó la secuenciación del genoma. De manera que si la cosa se pone peor, la tecnología podría hallar una solución.

Fuente

viernes, 4 de enero de 2013

Pinturas prehistóricas muestran escenas como en una película

En este vídeo, el investigador y cineasta Marc Azema muestra cómo algunos grupos de dibujos hallados en cuevas prehistóricas no son imágenes aisladas sino que narran, en realidad, una escena, como en una película.


Fuente

«El neandertal no se extinguió, evolucionó culturalmente»

El experto trata de desmontar la teoría de que el homínido desapareció, tras hallar restos óseos en la Cova Foradà de Oliva.

José Aparicio Pérez Arqueólogo


La comunidad científica siempre ha aceptado la idea de que los neandertales se extinguieron hacia el 35.000-30.000 antes de Cristo, coincidiendo en Europa con la desaparición de la gran fauna de tipo africano, como leones, panteras, elefantes o hienas. Siempre se ha creído que el sustituto del neandertal era el Sapiens o el Cro-Magnon. Sin embargo, el jefe de Arqueología de la Diputación Provincial, José Aparicio, lleva años sospechando que los neandertales no se extinguieron, sino que evolucionaron antropológica y culturalmente. En los últimos meses, el arqueólogo se ha mostrado más convencido de su teoría tras descubrir importantes restos óseos en la Cova Foradà de Oliva. Los análisis de los hallazgos de ADN tendrán la clave.

-Con su teoría de que los neandertales no se extinguieron sino que evolucionaron, está yendo a contracorriente. ¿No es muy arriesgado?

-No. Esto es una tendencia de la Escuela Arqueológica Valenciana. La duda sistemática. Someter todo a comprobación. No aceptar ideas preconcebidas y menos sin argumentos y pruebas válidas y concluyentes.

-¿Podría citar algún ejemplo?

-Un ejemplo notable es el de la procedencia de los iberos. Para unos es africana y para otros, europea. Domingo Fletcher Valls demostró que no venían de ninguna parte. Era la población autóctona de la fachada mediterránea de la Península Ibérica, con límites en el Segura por el sur, que por influencias tecnológicas y culturales modificaron su cultura profundamente. Nosotros mismos hemos demostrado que los neolíticos no vinieron de ninguna parte, tampoco los mesolíticos, sino que fue hubo evolución tecnológica, cultural, social y económica autóctona. La invasión, viejo método para explicar fácilmente cambios complejos, ya no sirve.

-¿Usted puede aportar pruebas que refuercen su idea?

-Pruebas concluyentes todavía no tenemos. Podríamos hablar más bien de argumentos y algún testimonio mío. Sin embargo, casi ninguna prueba han aportado los que afirman lo contrario y todo el mundo lo aceptó. Nosotros estamos trabajando ahora en la aportación de pruebas.

-¿Cómo y cuándo empezó a plantearse la posibilidad de continuidad y no de extinción y sustitución?

-En realidad no nos lo habíamos planteado hasta hace unos pocos años. Todo empezó a raíz de la publicación de la Necrópolis Mesolítica del Collado de Oliva. Nos llamó la atención el hecho de que el antropólogo Campillo, que dirigió los estudios, apuntara que había observado unos detalles que le recordaban al neandertal en una ocasión, y en otra, a los primeros homínidos. Esto encendió una luz en mi cerebro que cada vez brilla con más fuerza.

-¿Qué les ha proporcionado la Cova Foradà de Oliva?

-Esta cavidad tiene una completísima estratigrafía y, aparte de enterramientos de la Edad del Bronce en superficie, la primera ocupación estable como hábitat, la encontramos en el Mesolítico Ib, hacia el 9.000 B.C:, después el Mesolítico Ia, Paleolítico Superior completo con Magdaleniense, Solutrense, Auriñaco-Gravateniendse y Musterierse. Este último de gran potencia enlazando quizá, con el Paleolítico Inferior. Todavía no hemos alcanzado el fondo. El hallazgo en pleno Musteriense de varios restos neandertales nos podrá proporcionar la clave, ya que esta cueva, como El Collado, se encuentra en término de Oliva. El ADN de neandertales y mesolítico será la clave.

-Sin embargo, se habla de mestizaje, de hibridación, de superioridad del Sapiens sobre el Neandertal. ¿Cómo se digiere esto?

-Lo de la superioridad es un absurdo. Durante todo el Paleolítico Medio solo hay una cultura y una única tecnología, la Musteriense. Si pudo haber otra especie humana paralela, lo que no deja de ser una simple suposición, la cultura y tecnología no fue la misma. No hay en toda Europa ningún resto humano distinto al Neandertal durante los casi doscientos mil años que hoy se asignan al Paleolítico Medio, la cultura y tecnología Musteriense.

-En resumidas cuentas, ¿cómo ve el proceso?

-Los neandertales surgen a partir, probablemente, del Homo Heidelbergensis. Ocupan toda la Península Ibérica y se adaptan al medio, especialmente a la última glaciación y hacia el 35.000/30.000 se produce un cambio profundo. Esto es indiscutible. El problema viene a partir de este momento. Para unos llega una oleada innovadora, los sapiens, que se imponen a los neandertales y los extinguen. Esta es la teoría en boga, que se acepta sin demostración. Para nosotros, puesto que no vemos solución de continuidad en los yacimientos con continuidad de vida desde el Paleolítico Medio al Superior, sino tránsito normal de un periodo a otro y simple sustitución paulatina de unos instrumentos por otros, nuestra conclusión debe ser: los neandertales no se extinguieron, evolucionaron antropológica y culturalmente. La demostración vendrá con el ADN y en esto, probablemente, en Oliva-Gandia está la clave. Trabajando en ello estamos.

Fuente

jueves, 3 de enero de 2013

Hombres del Neolítico cuidaban a discapacitados

SYDNEY. Los hombres del Neolítico cuidaban a los enfermos y se hacían cargo de sus necesidades en caso de sufrir una discapacidad, según hallazgos de arqueólogos australianos.

Esto cuestiona lo sabido hasta ahora sobre el comportamiento de nuestros antepasados.

El equipo de arqueólogos examinó los restos de un hombre que vivió en el norte de Vietnam hace 4.000 años. Los restos del joven indican que murió estando paralizado desde la cintura para abajo debido a una enfermedad congénita, el síndrome de Klippel-Feil. Tenía un uso limitado o nulo de sus brazos y no hubiera podido alimentarse o mantenerse limpio por sí solo, pero al parecer vivió en esas condiciones -con ayuda de otros- durante unos diez años.

Los estudiosos de la Universidad Nacional Australiana Marc Oxenham y Lorna Tilley, con conocimientos en psicología y asistencia sanitaria, exhumaron los restos hace cinco años y llegaron a la conclusión de que otras personas cuidaron al hombre, que tenía unos 25 años.

Aunque murió en circunstancias desconocidas, no había evidencia de infecciones o fracturas, como las que habría sufrido de haber estado abandonado a sí mismo o haber sido maltratado, comentó Tilley al diario The Australian.

Tilley habla de una “bioarqueología del cuidado”, en contraste con las percepciones generales sobre el comportamientode los hombres del Neolítico.

La probabilidad de que el joven haya sido cuidado y tratado pese a su discapacidad extrema indica tolerancia y cooperación en su cultura, además de un sentido de su valor y una fuerte voluntad de vivir.

Hallazgos arqueológicos previos habían indicado que hay evidencia de cuidados hacia los enfermos en al menos un Hombre de Neanderthal, hallado en un sitio de Irak y cuya antigüedad se estima en unos 45.000 años. El hombre murió en torno a los 50 años, con un brazo amputado, pérdida de visión en un ojo y otras heridas.

También se halló un niño de hace 7.500 años en Florida (Estados Unidos), que vivió hasta los 15 años con la malformación genética de espina bífida.

Gracias a ese caso, también los arqueólogos estadounidenses David Dickel y Glen Doran concluyeron que, al contrario de los estereotipos populares sobre el hombre prehistórico, “en ciertas condiciones, hace 7.500 años la vida incluía la capacidad y voluntad de ayudar a los enfermos crónicos y discapacitados”.

Fuente

miércoles, 2 de enero de 2013

¿Por qué no encontramos restos de humanos híbridos?

Un conjunto de estudios genéticos recientes han sugerido que los humanos modernos tuvieron sexo con los neandertales miles de años atrás, cuando las dos poblaciones habitaron el planeta una al lado de la otra. Sin embargo, los huesos dejados por las dos especies no llevan trazas evidentes de mestizaje, y un nuevo estudio de los monos en México muestra por qué no debemos esperar que lo hagan.

Los investigadores examinaron muestras de sangre y de cabello, tomadas de monos aulladores y monos aulladores negros que fueron capturados vivos en México y Guatemala entre 1998 y 2008. Las dos especies de monos son descendientes de un ancestro común, alrededor de 3 millones de años atrás, hoy en día viven en hábitats distintos en su mayoría, a excepción de una "zona híbrida" en el estado de Tabasco en el sureste de México, en donde conviven y se cruzan.

A través del análisis de marcadores genéticos, tanto del ADN mitocondrial (el ADN que se transmite por las madres) y el ADN nuclear, los investigadores identificaron 128 individuos híbridos que probablemente sean el producto de varias generaciones de cruzamientos. Aun así, estos híbridos comparten la mayoría de su genoma, ya sea con una u otra de las dos especies y el equipo encontró eran físicamente indistinguibles de los individuos puros de esta especie.