martes, 22 de enero de 2013

Hallan un antiquísimo pariente de asiáticos y americanos actuales en una cueva de China

El análisis del ADN de los restos fósiles de una pierna de 40.000 años de antigüedad ayudará a comprender la expansión de los humanos modernos por Eurasia

El análisis del ADN de los restos fósiles de la pierna de un humano moderno temprano ha revelado el parentesco entre este y los asiáticos y los americanos actuales. Los restos tienen una antigüedad de 40.000 años y fueron encontrados en 2003 en una cueva cercana a Pekín. Según los investigadores, este parentesco genético no existe con los antepasados de los actuales europeos. Futuros análisis de los restos podrían explicar mejor cuándo y cómo los humanos modernos se expandieron por Europa y Asia.

n equipo internacional de investigadores, entre los que se encuentran Svante Pääbo y Qiaomei Fu, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, Alemania, ha secuenciado el ADN nuclear y mitocondrial extraído de la pierna de un humano moderno temprano cuyos restos fueron hallados en la cueva de Tianyuan, cerca de Pekín, China.

Los análisis de ADN de estos restos han demostrado que este ser humano de Tianyuan compartió un origen común con los antepasados de muchos de los asiáticos y nativos americanos actuales.

Además, los investigadores han descubierto que la proporción de ADN de neandertal y denisovano presentes en estos restos no es mayor que la de personas que viven en esta misma región actualmente, informa el Instituto Max Planck en un comunicado.

Comprender mejor la expansión del humano moderno

Humanos con un morfología similar a la de los hombres y mujeres del presente han aparecido en registros fósiles encontrados en Eurasia (término que designa a Europa y Asia unidas), datados entre hace 40.000 y 50.000 años.

Las relaciones genéticas entre estos primeros humanos modernos y las poblaciones humanas actuales, sin embargo, aún no se han establecido.

Qiaomei Fu, Matthias Meyer y sus colaboradores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, extrajeron ADN nuclear y mitocondrial del hueso de una pierna de 40.000 años de antigüedad, encontrados en 2003 en la mencionada cueva Tianyuan, situada en las afueras de Pekín.

Para su estudio, los científicos utilizaron nuevas técnicas que permiten identificar material genético antiguo procedente de hallazgos arqueológicos, aunque este esté contaminado por grandes cantidades de ADN de las bacterias del suelo.

Gracias a estas tecnologías, los investigadores lograron reconstruir el perfil genético del dueño de la pierna. "Este individuo vivió durante una transición evolutiva importante, en el momento en que los primeros humanos modernos -que comparten ciertas características con formas más antiguas, como los neandertales, estaban sustituyendo a los neandertales y a los denisovanos, que más tarde se extinguieron", explica el director del estudio, Svante Pääbo, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

El perfil genético del humano moderno temprano ha revelado asimismo que este individuo se relacionó con los antepasados de muchos de los asiáticos y de los nativos americanos del presente, aunque ya se había separado genéticamente de los antepasados de los actuales europeos.

Además, el individuo de Tianyuan no portaba una mayor proporción de ADN neandertal o denisovano que las poblaciones actuales de esa misma región. "Futuros análisis de los primeros humanos modernos en Eurasia tratarán de mejorar nuestra comprensión sobre cuándo y cómo los humanos modernos se expandieron por Europa y Asia", concluye Pääbo.

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